martes, septiembre 26, 2006

37) Arriero de viento austral

Vicente Herrera Márquez

Retando la cerrazón que opaca la luz del sol,
rasgando polvaredas que hieren la piel curtida,
con la distancia adelante y los recuerdos atrás,
el arriero de viento austral se bebe los vendavales,
cruzando pampas de espinos y coironales.
Empuja rebaños de sueños truncos y de animales,
siempre buscando el norte en la cruz del sur.
Avanza jornadas de leguas en pampa incierta
y entre las pilchas, el pilchero carga su propia cruz.
Por cada nombre, a cada uno llama a sus perros,
sus confidentes, sus compañeros y amigos fieles.
Sus ayudantes que apuran y quizás no piensan,
no añoran el principio ni van esperando el final,
ellos arrean las ovejas y el jinete se ocupa en pensar.

Recuerda ojos oscuros, sonrisa blanca en piel morena,
risa inocente, labios ardientes color rubí
y un pelo negro que sus dedos enredan,
torpemente urdiendo australes sueños de amor…
Piensa en los gavilanes que acechan en las ausencias
rondando el rancho donde esta sola su compañera
y piensa que tras un requiebro puede partir.
Largo se hace el camino, siempre el destino esta lejos.
Larga se hace la espera, entre mates y pensamientos.
Ella piensa que al final del arreo, cansado de tanta pampa,
después de haberse bebido el polvo y su sequedad,
en otro rancho, con otro mate, el hombre sacia la sed
y en otros ojos y en otras trenzas, se esta enredando
el centauro de tantas leguas, el arriero de viento austral