martes, septiembre 26, 2006

Amantes de luna en menguante

Vicente Herrera Márquez

Fuimos postreros estertores de finales de un verano.
Estertores de dos cuerpos que vagaban solitarios,
dibujando soledades en las arenas de Ipanema.
Solo fuimos amantes del menguante de una luna,
ni tu nombre ni mi nombre se grabaron en recuerdos.
Fue nuestro propio carnaval sin guirnaldas ni caretas,
labios conjugados, brazos apretados, muslos distendidos,
en noches calientes con ritmo de samba y bossa-nova,
que duro tanto como mengua o crece la cara de la luna
o tan poco como dura la vibrante pasión del carnaval.
Fuimos corso, fui Rey Momo y tú fuiste la comparsa
de contornos tentadores cubiertos con tu piel anochecida.
Fui tu amante anónimo, vagabundo de otras tierras,
que con el frenético y cimbreante ondular de tus caderas,
olvide la soledad que cargaba como parte de equipaje.
Después de tres noches con sus días de atlánticas caricias,
retozando complacidos en lecho con sabanas de arena,
muy de amanecida, no se si fue un llamado o fue locura;
desnuda corriste hacia la luz que en el este se insinuaba
y sin detenerte te fuiste perdiendo entre olas encrespadas,
hasta alcanzar la luz y fundirte con el sol en un abrazo.
Solo otra vez en la orilla, en arena mojada dibujando,
Pensando, acongojado, que no supe llenar tu soledad
en ese corto y loco carnaval de la playa de Ipanema.

1 comentario:

oktomanota dijo...

muy buen relato enhoranbuena
saludos