viernes, febrero 24, 2006

Hazme Indio

Vicente Herrera Márquez

Para ti amiga de piel morena que, siendo aún niños, una noche me permitiste acurrucarme entre tus senos y me abrigaste con tu piel, mientras el Kóshkil nos brindaba su canción.


Mujer de la tierra madre, trasplantada a la ciudad,
haz esta noche nuestra y muéstrame mi nación.
Con tu voz contaminada de palabras raras
y modismos sosos, que no dicen nada,
canta una rogativa al tiempo y pide: no falte el pan.
Con tu vista perdida en horizontes de cemento frío
llena mis ojos con campos verdes y ríos limpios.
Con tus oídos heridos por el estruendo de la ciudad,
trae a los míos el murmullo suave del viento sur,
del arroyo el canto, y el trino claro de algún zorzal.
Con tu pelo largo y negro, negro como el carbón,
enreda la luz del cuarto y traza figuras en el dosel.
Con tus manos pródigas, ajadas por subsistir,
recorre mi cuerpo ansioso y con rabia hazlo latir
como si fuera la piel tirante de algún cultrún.
Tiñe de piel morena, las sábanas de mi cama.
Vibra tu cuerpo arisco, y agita tu pecho ardiente.
En cáliz de greda dame a beber el vino áspero y tinto,
que brota ardiente del fondo de tus entrañas.
Para que caliente y ebrio, liberado de los prejuicios,
sin vergüenza , sin estigmas ni miedo, libere al indio,
que disfrazado con piel mas clara y otro apellido,
toda la vida llevé escondido dentro de mi.

1 comentario:

Shimla Leh dijo...


Nada somos sin nuestras raíces.
Un saludo.