sábado, enero 21, 2012

206) Vestida de silencio

Vicente Herrera Márquez 

Tus palabras se van envolviendo en mantos de silencios 
y no se oyen con la fuerza que se expresaban ayer. 
¿Será que está tu voz cansada o será mi audición gastada? 
¿Será el bullicio de la gente o será el callar de la distancia? 

Te vistes tan solo con silencio y te alimentas de olvido, 
ya no escribes poemas, ya no sueñas, tampoco susurras amor. 
No gritas libertad, no ríes, no lloras y has dejado de cantar, 
parece que tu canto de vida la noche lo puso en sordina. 

Vestida de silencio deambulas los pasillos de tu claustro, 
olvidando que los versos que escribiste los tiene el mundo, 
el cual reclama tu presencia cuando lee la esencia de tus letras, 
aquellas con que describes la opresora compañera de tu vida. 

Entre sombras, indiferente, vestida de silencio esperas un milagro. 
El milagro que te arranque de la depresión que oprime tu alma. 
Entre hojas arrugadas, archivos borrosos y teclado inerte, 
tu tiempo se hace infinito y tu espacio se prolonga sin forma. 

No escuchas las palabras que quieren poner risa en tus labios, 
rehuyes las preguntas de los ojos que buscan tu mirada, 
entornas las cortinas del encierro rechazando la luz de la mañana 
y apenas musitas un buenos días cuando el sol toca tu ventana. 

Vestida de silencio vas por los caminos y las páginas de tus libros, 
no oyes el grito de aquel poeta que te quiere acompañar, 
no ves a la florista que tiene una rosa roja guardada para ti 
y no miras al insistente mendigo que tan solo te pide una sonrisa.

jueves, noviembre 17, 2011

205) Tiempo de piano

Vicente Herrera Márquez 

En las notas del piano oigo silencios, 
y en lo acordes mido distancias. 
La melodía me envuelve furiosa 
en nuestra locura de ayer. 
Y el compás marca y suma 
los besos que el viento se llevó. 
Los dedos firmes del pianista 
acarician con seguridad las teclas, 
mientras los míos, temblorosos, 
procuran mantener el licor en la copa, 
dibujando un pentagrama en el cristal 
para escribir notas de soledad. 
Parece que ese piano guarda en letras 
la extensa historia de mi vida 
y el pianista cómplice las hace música
una, otra y mil veces más. 
No se si al oírlas lastiman el ego 
o traen al presente el placer 
de aquellos tiempos de amor. 
Tiempo de piano en el bar. 
Tiempo de piano en el alma.

martes, noviembre 15, 2011

204) Tiempos de adobe

Vicente Herrera Márquez

Había tierra,
pronto cayo una lluvia,
el polvo y el agua copularon
y de allí nació el barro.

Luego vino un ave trayendo paja
y al mezclarla con ese barro
inventó el material para su nido.
Cuando llegó el hombre
con ese mismo material
imitando al pájaro construyó su casa.

Después de algún tiempo
la tierra se enojó con el hombre
y con fuerza destruyo su hogar,
volviendo al polvo del inicio
las paredes de casa y nido.

Pero muy pronto cayó otra lluvia
el polvo en barro otra vez se convirtió
el ave volvió a construir su nido
y el hombre otra vez fabricó adobes
para nuevamente recomenzar.

Y después de algún tiempo
la tierra se volvió a enojar….

viernes, noviembre 04, 2011

203) Poeta enamorado

Vicente Herrera Márquez

Los poetas del amor lo buscamos en los abismos de la vida.
Somos de amores, en apariencia simples,
pero complicados en los estamentos del hombre.
Nos gusta el peligro y desafiamos los códigos morales,
nos perdemos en los laberintos del subconciente
y nos dejamos llevar por los impulsos sin medirlos.
Somos pasionales, obsesivos y juguetes de caprichos,
no pensamos en consecuencias ni lamentos
y enredamos sentimientos en las redes de la intriga.
Los poetas somos simples marionetas del destino
que amamos y jugamos con las letras,
buscando la entrega de mujer en cuerpo y alma,
sin pensar si tiene dueño, compromiso o algún lazo.
Pues pensamos que el amor es libre, sin fronteras,
sin papeles y sin amarras impuestas por amantes despechados,
o por falsos personajes disfrazados de intachables.
Somos juglares libres que no distinguimos límites terrenos
y no respetamos sintaxis ni prosodia del idioma
buscando palabras u oraciones que resalten la pasión.
Inventamos verbos y adjetivos para engrandecer el amor.
Los poetas somos seres del mundo que se esconde y se camufla
en los senderos que disimulan los setos limitantes sin sentido,
que establecen los pacatos enemigos del amor.
Soy un simple poeta del amor, así lo creo,
y no me canso de escribir romance y pasión a la mujer que amo,
desafiando los códigos morales y las normas ciegas de la ley.
Soy un loco poeta enamorado.

viernes, octubre 21, 2011

202) La niña de la luna

Vicente Herrera Márquez

Ayer, niña pequeña, jugaba con la luna,
le mostraba sus juegos, la invitaba a su cuarto.
Cuando crecía la contemplaba extasiada,
le susurraba poemas, le contaba sus romances.
Ahora, niña grande, la luna es el espejo en que se mira,
hoy es su confidente, su amiga y compañera.
Por las noches cantan, ríen, lloran y discuten de la vida,
hablan de los hombres, también filosofía.
Beben caipiriñas y danzan con velos color noche,
ríen con chismes y tonteras, también lloran por amor.
Cuando ríen, a carcajadas, hacen coro las estrellas
junto a todas las voces que se esconden en la noche.
Cuando cantan, con ellas, canta el viento con voz de tenor,
mientras las luciérnagas titilan poniendo ritmo a la canción.

Y cuando lloran…
¡Ayyy cuando lloran!
Cuando lloran las cubren nubes de tormenta,
que al mezclarse con lágrimas de niña y luna
caen en diluvio por los campos y se hacen torrentes
que riegan el trigo y arrasan riberas con las penas de la niña.

domingo, octubre 09, 2011

201) Pequeñeces

Vicente Herrera Márquez


Pocas palabras que no alcanzaron para un poema

Lo que quedó

Tus labios y mis labios quedaron
sedientos
de los tuyos y los míos.
Tus manos y mis manos quedaron
vacías
de tus contornos y los míos.
Tu mirada y mi mirada ciegas quedaron
sin el reflejo
de tu imagen y la mía.
Tu libro y mi libro de memorias quedaron
con páginas en blanco
y algunas
con versos inconclusos.


Pasaje para el olvido

En esta valija enorme me llevo el tiempo,
el tiempo que tú me diste y no quiero devolver.
Pero antes que te vayas te doy gracias.
¡Gracias! Gracias por el pasaje para viajar al olvido.


El día que yo muera

Recoge mis páginas dispersas por el mundo,
que por años de mis cuadernos arranqué.
Ojalá las logres juntar y si las unes en versos,
recién te darás cuenta que el tiempo pasó y murió
y nunca te diste cuenta de cuánto te amaba yo.


Flor de almendro

A mediados del invierno se hizo flor el almendro,
se acordó que año tras año hay un mes que viste blanco
y aunque este viejo no olvida que tiene que florecer.
En cambio los hombres no somos como el almendro,
con solo pasar el invierno ya olvidamos que fue otoño.


El amor debe seguir

Aunque la distancia lo marchite.
Aunque muchos se rían de él.
Aunque muchos nieguen su existir.
Aunque los poetas lo maldigan.
Aunque cause guerras y destierros.
Aunque victimas de él vivan enclaustrados.
Aunque en su nombre asesine el hombre.
Aunque por él los amantes se suiciden.
Y aunque tú y yo sin querer o queriendo lo matemos,
en el gran teatro de la vida, el amor debe seguir.

miércoles, septiembre 14, 2011

200) Quiero parir poesía

Vicente Herrera Márquez

Quiero dejar de ser embrión y romper la cáscara del huevo,
quiero nacer en el lenguaje y empaparme de los verbos,
nutrirme con prosodia y sintaxis del idioma,
y vestir traje sencillo confeccionado con material de abecedario.

Quiero crecer aprendiendo a construir puentes con palabras,
a elevar castillos abstractos y reales con madera del árbol de poemas,
a ser bandera con signos de paz en el campo de la guerra,
a ser mies en la pradera, pan en la mesa, arrullo de ternura
y a impregnar de sentimientos oraciones por la tierra y por la vida.

Y cuando crezca y aprenda quiero engendrar letras
en óvulos sensibles de las poetisas más grandes de la vida,
con esperma literaria de este aprendiz descendiente de Neruda.
Para con esfuerzo y dolor parir palabras en nueva poesía,
dolor de parto por dar vida o dolor impreso en la memoria
de los genes de las letras engendradas.
Hoy quiero ser escribiente libre y no escritor atrapado en una red
que se ruboriza si una mujer le llama poeta por correo
y eleva sus versos al sitial de vates consagrados.
Hoy quiero sentir la sensación y la emoción de ser poeta
y quiero hacerlo pariendo poesía.