jueves, junio 15, 2006

Dame

Vicente Herrera Márquez


Dame amor un momento,
y te doy todo el tiempo del tiempo...

Dame una sola palabra,
para explicarte que siente mi alma...

Dame una frase corta,
para escribirte las mil de la vida...

Dame en la escala una nota
para darte el universo en sinfonía...

Dame el pie para un verso,
y en cuartetas te cuento la historia...

Dame un grano de arena,
Para con roca edificar tu morada...

Dame una pequeña semilla,
Para darte el huerto de la abundancia...

Dame un sorbo de agua,
para darte un manantial cristalino...

Dame un suspiro de aliento,
para tus sueños llenarlos de amor...

Dame mujer amada una vida,
para vivirla por ti.

Mejor dame, ingrata, otra vida
para olvidarme de ti.

Camino roto

Vicente Herrera Márquez

¿En que etapa del destino
Se trizó nuestro camino?
Hoy por mas que lo intento
no lo puedo recordar.
¿Será posible parcharlo
para empezar otra vez?
Sinceramente, no creo,
es mejor parar un minuto
y razonar sin pasión.
Porque esa pequeña grieta
con el tiempo será un abismo
imposible de cruzar.
Es mejor seguir amigos
con una simple fisura
y no terminar enemigos,
ni llegar a la locura
de aniquilar al rival.
Ancho es el camino de la vida
y todos cabemos en el,
podemos seguir igual rumbo,
aunque en distinto carril.

martes, mayo 30, 2006

¡Shssssss!... silencio...

Vicente Herrera Márquez

¡Shssssss!... despacio...
El poeta esta dormido
cuidado, no hagan ruido,
se puede despertar.
Dejen que duerma su sueño,
dejen que sueñe su vida.
Es mejor que este dormido
y no ande gritando calles
cuanto esta enamorado,
o llorando noches oscuras
por un amor que lo olvidó.

¡Shssssss!... callados...
No hablen tan alto, susurren.
No griten, tampoco canten.
Lentamente cierren la puerta,
afuera que quede el viento,
que no se oiga alrededor
ni el tic-tac de algún reloj.
No pidan que de su pluma
broten historias de amor,
ni que su voz apagada
en el aire garabatee dolor.


¡Shssssss!... silencio...
Dejen dormir al poeta.
Dejen que duerma el vino
que bebió de copas ajenas.
Dejen que sueñe el amor
que creyó tener en su mesa.
De su basto calendario,
lo abatieron las tormentas.
Se sació de amar imposibles,
se cansó de tejer quimeras,
ahora quiere descansar.
¡Shssssss!............................

jueves, mayo 25, 2006

En un banco naranja...

Vicente Herrera Márquez

o La ronda de la princesa Luz


En un pueblo lejano de color marrón,
en un banco naranja de la plaza azul,
mientras pensaba en un verde prado,
rodeada de niños de todos colores
estaba sentada la princesa Luz.

Absorta miraba la marcha del corso
que sin fin pasaba por el boulevard,
eran carrozas de mil y un colores,
era el carnaval de música y luces
que todos brindaban a la princesa Luz.

Cantando y bailando pasaban comparsas,
del pueblo marrón que rodeaba la plaza,
de las comarcas, de otros colores, cercanas
y de un lugar verde, brillante y distante.
Todos traían regalos para la princesa Luz.

Hombres con cascos plata le traían calor.
Pescadores con redes una gran caracola.
Un coro de niños le brindó una canción.
Y mujeres hermosas una ronda de flores,
de flores violetas para la princesa Luz.

Campesinos traían gavillas de dorado trigo
y una carreta repleta de amarillo maíz.
Hijos de la tierra llegaron trayendo
cueros de guanaco y plumas de avestruz.
Con todo el cariño para la princesa Luz.

Nadie trajo oro, nadie trajo perlas,
ni brillantes o alhajas, tampoco oropel.
Nada de esto quería, no lo necesitaba
Pues, mucho tenía y más ¿para qué?
Sin oro y riqueza era feliz la princesa Luz

Tenía belleza, alegría, brindaba amistad.
Regalaba sonrisas, derramaba bondad.
Era sol y luna, era tierra y aire,
era viento y calma , era río y mar.
Era todo aquello y Todo la princesa Luz.

Cuando el bullicio del corso tocaba final,
con tranco cansino pasaba un poeta gris.
En sus manos portaba un presente.
Dentro de una blanca caja con cinta rubí,
le entregó un poema a la princesa Luz.

Al abrir la caja con sus manos blancas,
una fuerte brisa se lo arrebató.
Corrió hacia el corso llamando al poeta,
ya estaba muy lejos y no la escuchó.
Se enojó con la brisa la princesa Luz.

Tarde, rodeada de hojas de color otoño,
cuando el sol se alejaba del pueblo marrón,
en el banco naranja de la plaza azul,
esperando que el viento trajera el poema,
sentada aún estaba la princesa Luz.

domingo, mayo 21, 2006

Tu voz y tu mirada

Vicente Herrera Márquez

Hoy escuché tu voz.
Fue el arrullo del viento que se anidó en mis oídos.
Fue trinar de calandrias en la mañana nublada.
Fue el murmullo del agua corriendo por la cañada.
Fue la emoción contenida al haber leído tus versos,
conocía tus palabras, tus letras, pero no la melodía.
Y fue la canción esperada de los lugares lejanos,
que conocieron mis años y que hoy saben de tus sueños.
Falta sentir en los míos, el resplandor de tus ojos
y que ilumine el sendero donde escucho tu canción.
Después que se acabe el mundo, que lo maten los agoreros
en todo caso el mío, pero nunca el mundo tuyo.
Con tu voz y tu mirada, sería el dueño del tiempo,
con eso tendría todo, aunque más de ti querría.
Pero existen barreras que median entre tú y yo,
distancias de tiempo y espacio, situación y condición.
El trayecto es mas largo que de lejos hasta mas lejos
y la jornada es extensa, más que de ayer hasta hoy.
Tú tienes la esperanza entera, y fuerzas para correr,
yo voy cansando los años que faltan para llegar.
Siento que falta menos, pero camino contento,
porque hoy escuché tu voz.